La cosecha de café ha ido en permanente declive desde un récord de 60.300 toneladas en la zafra 1961-1962, en seguida después de la revolución de Fidel Castro.
"El deterioro de la producción en años anteriores tuvo la más dramática caída en la cosecha del 2009, la peor en nuestra historia cafetalera, al acopiarse apenas 5.500 toneladas", dijo Granma, el diario del gobernante Partido Comunista.
El periódico citó problemas como la poca atención prestada a los productores, la falta de tecnología aplicada a los cultivos y la escasa renovación de las viejas plantaciones. "No nos llamemos a engaño, el principal problema consiste en la falta de control", dijo Granma.
Cuba ha dicho que espera una cosecha de 7.200 toneladas de café semiprocesado en el 2009, como parte de los esfuerzos del presidente Raúl Castro por sustituir importaciones.
Granma dijo que Cuba gastó este año cerca de 40 millones de dólares en importar el café que el Estado vende a precios fuertemente subsidiados mediante un sistema de racionamiento. Y la cuenta ascendería a 47 millones de dólares en el 2011.
Eso representa "una pesada carga que el país no puede soportar por más tiempo", añadió. Buscando estimular la producción, Castro triplicó el precio que paga a los campesinos por el café y ofreció incentivos a los granos de mayor calidad.
El presidente entregó además plantaciones abandonadas a cientos de campesinos y comités agrícolas locales, a quienes dio mucho más poder de decisión. Un total de 80.700 hectáreas están dedicadas al cultivo del café, de las que sólo el 85% está en producción.
La recolección del grano comienza en agosto y se extiende hasta marzo, aunque la mayor parte del café es cosechado entre octubre y enero.